Publicado en julio 7º 2026
Entre 2022 y 2024, México vivió una oleada histórica de anuncios de inversión en centros de datos, detonada por el nearshoring, la explosión de la IA y la cercanía geográfica con Estados Unidos. Ese ciclo llegó a su punto máximo con anuncios multimillonarios de CloudHQ, AWS, Microsoft, O Data, concentrados casi por completo en Querétaro.
Hacia 2026, el sector ha cambiado de fase: los anuncios individuales son de menor escala frente a los megaproyectos de 2023-2024, y los cuellos de botella energéticos son el factor determinante para la expansión y llegada de nuevos proyectos. En paralelo, el grueso del capital de los grandes hyperscalers privilegia los proyectos en territorio de Estados Unidos.
En México, el crecimiento en megawatts operativos ha sido constante, pero se ha desacelerado frente a las metas del propio sector. Según Expansión (abril 2026), la capacidad instalada de data centers en México pasó de 115 MW en 2024 a 235 MW en 2025 y a 279 MW en 2026, insuficiente frente a la meta de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) de alcanzar 1.5 gigawatts hacia 2030.
Querétaro concentra la gran mayoría de la capacidad del país: alberga alrededor del 72% de los data centers instalados en México, de acuerdo con declaraciones recogidas por Forbes México durante el Foro Nacional de Energía y Sustentabilidad 2026, organizado por la MEXDC, el Clúster Energético de Querétaro y el Tecnológico de Monterrey. En ese mismo foro, el presidente de la MEXDC señaló que México tiene el potencial de convertirse en un líder regional en infraestructura digital, pero para lograrlo debemos asegurar que el crecimiento esté acompañado de soluciones energéticas sostenibles, resilientes e innovadoras, así como de la formación de talento.
Además del reto energético, se suma el hecho de que el epicentro global de la inversión en infraestructura de IA se mantiene en Estados Unidos. Según datos citados por el Foro Económico Mundial, ese país concentra más del 40% de la capacidad global de centros de datos.
El sector pasó de anuncios megamillonarios muy concentrados en Querétaro hacia un ciclo con proyectos de menor tamaño individual, en un contexto donde la energía es la variable que decide qué se construye realmente, poniendo presión sobre el ecosistema de proveedores e integradores locales que gozaron enormes crecimientos en años pasados.
