Publicado en mayo 5º 2026
El índice de ventas TIC bajó de 65.9 a 61.2. A pesar de mantenerse por encima del umbral de 50, la caída refleja una pérdida de dinamismo respecto a marzo. Este comportamiento es consistente con la volatilidad observada en el indicador a lo largo del tiempo, con episodios de crecimiento seguidos de ajustes relativamente marcados.
El índice de ventas esperadas subió de 69.9 a 70.8, manteniéndose como el indicador más sólido. Aun con la variabilidad histórica, las expectativas han mostrado mayor estabilidad y continúan apuntando a crecimiento en el siguiente mes.
El optimismo trimestral aumentó de 52.1 a 52.9, manteniéndose apenas por encima del umbral. Aunque el indicador sigue mostrando fluctuaciones cercanas a 50, el repunte sugiere una percepción ligeramente más favorable respecto al entorno en el corto plazo.
Figura 1: Gráfico del índice de expectativas de negocios TIC

Este mes solicitamos a los participantes del sondeo identificar cómo la IA está impactando —o podría impactar— tanto a sus clientes como a sus propios negocios.
En ambos casos, la principal oportunidad señalada se concentra en la mejora de la eficiencia operativa. Las respuestas apuntan de forma consistente a la automatización de procesos, la reducción de costos y el ahorro de tiempo, particularmente en funciones comerciales y operativas donde la repetitividad permite capturar valor de manera más inmediata. Algunos participantes destacaron aplicaciones concretas como call centers y procesos estructurados, donde la IA ya comienza a mostrar beneficios tangibles.
En un segundo plano, aunque con menor nivel de consolidación, se reconoce el potencial de la IA para fortalecer la propuesta de valor hacia el cliente, ya sea mediante el desarrollo de nuevos servicios o mejoras en la experiencia. Sin embargo, esta dimensión aún se encuentra en una etapa incipiente, con más menciones en el discurso que en implementaciones plenamente desarrolladas.
Por el lado del impacto en el negocio, las respuestas reflejan que la IA ya forma parte de la agenda estratégica, pero con un nivel de madurez heterogéneo. Una proporción relevante de participantes se encuentra en fases de evaluación o implementación inicial, señalando que aún no se observa un valor claro o que se continúa trabajando en la identificación de casos de uso. Esto sugiere una brecha entre el reconocimiento del potencial y la captura efectiva de beneficios.
Entre los principales desafíos, destacan precisamente los asociados a esta transición. Se mencionan retos en la definición de estrategias claras, en la implementación de soluciones y en la generación de valor tangible. Asimismo, algunos participantes apuntan a la necesidad de desarrollar capacidades internas —tanto técnicas como comerciales— para poder aprovechar de manera más efectiva las oportunidades que ofrece la IA.
Las respuestas del sondeo reflejan que la inteligencia artificial se encuentra en una etapa de transición dentro de las organizaciones. Si bien ya existen casos puntuales donde se captura valor, principalmente en eficiencia operativa, su adopción aún no es homogénea ni completamente escalada.
En este contexto, el principal reto no radica en el acceso a la tecnología, sino en su integración estratégica. La capacidad de identificar casos de uso relevantes, ejecutarlos de manera disciplinada y traducirlos en resultados medibles será el factor que determine qué empresas logran capturar ventajas competitivas en esta nueva etapa.
